Por un lado, Suiza es un país europeo civilizado, y Ginebra es una ciudad tranquila y apacible, conocida por su seguridad a cualquier hora del día. Por otro, el Acuerdo de Schengen ha abierto el camino a diversos "trabajadores invitados", entre ellos inmigrantes rumanos y árabes ilegales.
Por desgracia, Ginebra encabeza actualmente la clasificación de ciudades suizas con altos niveles de fraude y robos callejeros. Hay una importante presencia de carteristas en diversos lugares, como el transporte público, las tiendas, los mercados y las estaciones de tren.