Al mismo tiempo, el casco antiguo no está muy promocionado, aunque cuenta con todos los atributos para los turistas: carteles, horarios de apertura. Los niños locales juegan a la pelota cerca de las antiguas murallas (justo contra ellas, sí), y el resto descansa, incluso los perros duermen tumbados en el suelo de piedra. Pero todo esto no impide que los edificios antiguos sigan en pie y las leyendas sigan existiendo.
En la parte nueva de la ciudad todo es diferente: hay mucho ruido, fuentes, cafeterías, tiendas y centros de oficinas.
Orihuela es maravillosa, y los turistas que quieran conocer la auténtica España no deben dejar de visitarla.
La ciudad con el hermoso nombre de Murcia
La ciudad fue fundada en el siglo IX por el emir cordobés Abd al-Rahman. Más tarde, como de costumbre, hubo guerras y conquistas, y en el siglo XIII los cristianos expulsaron definitivamente a los musulmanes y surgió el próspero reino de Murcia. Pero en el siglo XIX, una serie de desgracias se abatieron sobre la ciudad: el saqueo por las tropas napoleónicas, un terremoto en el que murieron 6000 personas, la peste, el cólera y las inundaciones.
La ciudad tiene una población de unos 440 000 habitantes (aunque esto no se nota en sus calles semidesiertas). Aquí hay muchos monumentos arquitectónicos, tiendas de telas (ya que en su día la ciudad era famosa por la seda), crecen árboles gigantes (resultó que eran ficus), hay una avenida de plátanos, lugares de interés abiertos al público y la catedral principal cerrada, monumentos y fuentes divertidos, una tienda de instrumentos musicales donde se pueden comprar armónicas y castañuelas, un casino muy bonito, zonas de descanso con toldos para protegerse del sol (Murcia es conocida como «la sartén española», ya que en verano hace mucho calor). Murcia es monumental y encantadora al mismo tiempo, religiosa, a juzgar por la cantidad de souvenirs de carácter religioso, y traviesa: alguien pintó el monumento con los lemas «Salvad el Ártico».