Los belgas son conocidos por su amabilidad y singularidad, lo que hace que unas vacaciones en Bélgica con niños sean realmente emocionantes. La singularidad natural del pueblo belga se refleja incluso en su patrimonio cultural y arquitectónico. En el país se pueden descubrir numerosos monumentos extraños e insólitos, entre los que destaca el "niño meón".
El enfoque poco convencional de la vida en Bélgica atrae a muchos jóvenes y estudiantes. Si elige Bélgica para unas vacaciones familiares con niños, pueden explorar el país juntos, visitando atracciones como el Museo de la Cerveza o el Museo de la Lavadora.
Para una emocionante escapada familiar en Bélgica, Brujas es una opción fantástica. La ciudad es famosa por sus pintorescos canales, que ofrecen mucho entretenimiento tanto para usted como para los más pequeños.
La vecina Amberes se considera más vibrante y dinámica. Es más adecuada para niños mayores y adolescentes. Conocida como la cuna de Rubens, la ciudad cuenta con numerosas iglesias y galerías influidas por la obra del maestro. Los niños más pequeños pueden disfrutar de una visita al zoo, mientras que los adolescentes pueden encontrar intrigante el Museo del Diamante.
Los precios de las vacaciones familiares con niños en Bélgica pueden variar considerablemente, aunque suelen ser más elevados. Esto se debe a que, en comparación con los adultos, los niños suelen requerir un mayor nivel de comodidad y actividades más atractivas. Además, la mayoría de los niños no disfrutan deambulando por las calles en busca de interesantes oportunidades fotográficas, lo que puede generar gastos adicionales para entretenerlos.
El clima de Bélgica es adecuado para las vacaciones familiares durante todo el año. Sin embargo, el mejor momento para unas vacaciones familiares con niños en Bélgica es en febrero, cuando comienzan las fiestas de Carnaval, que crean una experiencia mágica para niños y niñas. Igualmente encantadoras son las ferias a gran escala que se celebran durante las fiestas navideñas.