El clima mediterráneo subtropical de Montecarlo se caracteriza por veranos secos e inviernos lluviosos y cálidos. Esto se debe a que la ciudad está completamente cerrada a los vientos fríos por las montañas alpinas. Según las estadísticas, el sol brilla aquí 300 días al año. La temperatura máxima en Montecarlo se alcanza en agosto (el termómetro sube a menudo hasta +35°C).
Febrero es el mes más frío, con una temperatura media de +9°C. Las nevadas en invierno son extremadamente raras. El clima templado de Montecarlo permite a la capital de Mónaco ostentar con orgullo el título de una de las mejores estaciones climáticas de Europa.
La ubicación única de Mónaco y su clima subtropical hacen de Montecarlo un escenario natural impresionante. La ciudad y sus alrededores están repletos de palmeras, huertos de cítricos, parques y plazas.
La vegetación y la fauna de Montecarlo
En Montecarlo predomina una vegetación típicamente mediterránea. En las laderas de las montañas crecen arbustos espinosos de hoja perenne y macvis de bajo crecimiento. Hay muy pocos bosques de pinos y caducifolios, pero esta carencia se compensa totalmente con un enorme número de parques plantados. Ocupan casi el 20% de todo el territorio del Principado de Mónaco. Además, Montecarlo tiene muchos huertos de cítricos con limones, naranjas y mandarinas. ¿Se imagina el aroma que desprenden?
La fauna de Montecarlo no es especialmente diversa. En los guacamayos y bosques se pueden encontrar pequeños roedores, erizos y murciélagos. Las aves son mucho más numerosas. Mónaco alberga tordos, sinsontes, alondras, colorines, martines pescadores, tarabillas y esmerejones. Los anfibios de Montecarlo están representados por salamanquesas esteparias, sapos, ranas y lagartos. De serpientes sólo hay la anguila de arena, que no supone ningún peligro.