El transporte público en Brasil suele ser fiable, aunque hay que tener en cuenta algunos matices. En muchas ciudades brasileñas, los brasileños utilizan principalmente autobuses e incluso trolebuses, que ofrecen distintos niveles de comodidad. En las primeras páginas de las guías telefónicas de la habitación del hotel encontrará mapas con las rutas y las paradas exactas. Sin embargo, tenga cuidado, ya que pueden producirse robos en los autobuses, así que tenga cuidado con sus pertenencias.
En Brasil, encontrará autobuses turísticos de color verde que operan cerca de las playas y pueden parar a demanda. Los billetes para estos autobuses pueden comprarse al revisor. Los autobuses más lujosos y caros de Brasil son los "leito", que disponen de camas en lugar de asientos. Estos autobuses son ideales para viajes de larga distancia, incluidos los nocturnos, por lo que es aconsejable reservarlos con antelación, normalmente uno o dos días antes de la salida. Hay una ruta, la de Río de Janeiro a São Paulo, que pasa cada media hora y no requiere reserva previa.
En las regiones con abundantes ríos y zonas costeras, viajar por agua es una opción viable. Existen varias formas de transporte fluvial y marítimo, como lanchas motoras, barcos, transbordadores y barcos de cabotaje, que suelen costar más o menos lo mismo que el autobús.
Brasil cuenta con una red aérea nacional bien desarrollada que conecta casi todos los grandes centros de población del país. Para viajes de larga distancia, el transporte aéreo es la opción preferida. Los vuelos nacionales pueden ser relativamente caros: suelen costar entre 200 y 300 euros. Sin embargo, merece la pena considerar esta opción cuando hay que cubrir distancias considerables. Por ejemplo, un viaje en autobús de El Salvador a Río puede durar hasta 36 horas.
Río de Janeiro y São Paulo cuentan con sistemas de metro asequibles, limpios y con aire acondicionado. Utilizar el metro es una forma cómoda de hacer turismo, aunque es importante tener en cuenta que las líneas de metro de estas ciudades no siempre llegan directamente a las zonas de playa.
Los taxis son una forma cómoda de desplazarse por las ciudades de Brasil, especialmente en Río. Hay dos tipos de taxis en el país: los taxis amarillos y los radio taxis. Los taxis amarillos son más asequibles, pero pueden tener conductores que no hablen inglés. Por término medio, un radio taxi cobra unos 2 USD por el primer kilómetro y 1 USD por cada kilómetro siguiente. Los taxis brasileños tienen tres tarifas diferentes para el día, la noche y los días festivos, cada una designada por números específicos. Además, hay dos zonas de servicio, sur (S) y norte (N), y viajar más allá de estas zonas puede casi duplicar la tarifa. Tenga en cuenta que las tarifas pueden variar si utiliza distintas compañías de taxis. Es aconsejable pedir al recepcionista del hotel que escriba la dirección exacta en un papel para mostrársela al taxista y facilitar la comunicación.
Las conexiones ferroviarias en Brasil son limitadas, con sólo dos grandes líneas de ferrocarril. VALE S.A. opera una línea que conecta Belo Horizonte con Vitória y São Luís con Parauapebas, en el estado de Pará. Otra empresa, Serra Verde Express Ltd, ofrece transporte de pasajeros entre Curitiba, Morretes y Paranaguá. El transporte ferroviario no tiene mucha demanda en el país, pero en estados como Río de Janeiro, São Paulo, Pernambuco y Minas Gerais hay trenes turísticos que recorren distancias más cortas.