Otro artículo digno de mención son las lustrabotas. Se trata de algo estrictamente estambulí. Suelen operar cerca de las principales rutas turísticas. El truco consiste en que al limpiabotas se le caen "accidentalmente" los cepillos, naturalmente, a la vista de los turistas. Y, por supuesto, alguien los recoge. Esto no se debe hacer en absoluto. No sólo le impondrán un servicio totalmente innecesario, sino que además le pedirán una fabulosa cantidad de dinero por ello. Y tenga la seguridad: no le soltarán hasta que pague.
Otra estafa bastante común en Estambul es la siguiente: dos personas con uniforme se acercan a ti, se presentan como policías y te piden revisar tu bolso en busca de drogas. Durante este supuesto “registro”, logran sacar hábilmente la cartera justo delante de turistas asustados. Recuerda: nunca muestres el contenido de tu bolso a nadie en la calle. Incluso si se trata de policías reales, pide que el registro se realice en una comisaría.
También se debe evitar fotografiar a mujeres turcas vestidas con mantos negros, ya que está estrictamente prohibido. El consumo de bebidas alcohólicas solo está permitido en lugares especialmente designados (puedes informarte con el personal del hotel o del hostal). De lo contrario, te expones a una multa.
Y, por supuesto, en cualquier circunstancia muestra siempre la máxima cortesía y respeto: esto te ayudará a evitar conflictos y, sin duda, te ganará la simpatía de los habitantes locales.