La seguridad de los esquiadores y snowboarders, todos los visitantes de la localidad austriaca, es una obligación. Decenas de servicios de rescate operan en esta estación de esquí.
En cuanto al índice de delincuencia, es extremadamente bajo. La ciudad es muy pequeña, alejada de las grandes carreteras. Y cada hotel, restaurante, club y cafetería emplea su propia seguridad.