Unas vacaciones en Zimbabue giran en torno a la naturaleza y a una infraestructura modesta, pero bien organizada. El principal atractivo son los safaris de todo tipo, pero la zona está menos concurrida y, en general, es más tranquila en comparación con algunos destinos vecinos. En los parques nacionales, es más habitual encontrarse con grupos reducidos y guías atentos, lo que hace que la observación de la fauna sea más agradable.
Los safaris se ofrecen en diversos formatos. La opción clásica consiste en recorridos en vehículos todoterreno con paradas en abrevaderos y zonas abiertas de la sabana. Algunos parques ofrecen safaris a pie, en los que se estudian las huellas de los animales, su comportamiento y las características del ecosistema. Esta opción requiere disciplina y disposición para seguir las instrucciones del guardabosques.
El punto culminante de cualquier guía de viaje son las Cataratas Victoria, y la región circundante ofrece numerosas actividades al aire libre. Aquí puedes practicar rafting en aguas bravas en el río Zambeze, puenting, excursiones en helicóptero y paseos por miradores. La infraestructura está mejor desarrollada que en el resto del país, lo que convierte este lugar en un buen punto de partida o de llegada para un viaje a Zimbabue.
El alojamiento varía entre lodges de distintos niveles. Muchos se encuentran cerca de los parques o directamente dentro de ellos. Esto permite observar a los animales directamente desde los terrenos del hotel, pero requiere el cumplimiento de las normas de seguridad.
La logística no es la más sencilla y las distancias son considerables, lo que constituye uno de los principales factores que influyen en el coste de un viaje a Zimbabue. Los vuelos nacionales ayudan a reducir la duración del viaje, especialmente si se combinan visitas a varios parques. Pero asegúrese de prever tiempo adicional para posibles retrasos.