Los viajes turísticos a Namibia suelen ser elegidos por quienes están cansados del turismo masivo y desean conocer África en su estado más intacto. Las principales actividades son los safaris, las travesías por el desierto, la observación de la vida salvaje y los viajes fotográficos. Por ello, este formato no es adecuado para quienes prefieren complejos turísticos cómodos, pero sí resulta ideal para los amantes de la aventura y de las experiencias auténticas.
En general, unas vacaciones en Namibia implican desplazamientos constantes en automóvil y estancias en lodges, campamentos y pequeños alojamientos rurales. El alojamiento suele estar situado en zonas remotas y se integra de forma armoniosa en el paisaje. Muchos lodges ofrecen vistas panorámicas, terrazas abiertas y un uso mínimo de iluminación artificial, lo que convierte el cielo nocturno en una parte esencial de la experiencia.
La costa atlántica ofrece un tipo de descanso diferente, con un clima más fresco, frecuentes nieblas, deportes acuáticos y una gastronomía basada en mariscos frescos. En Swakopmund y sus alrededores se pueden practicar sandboard, vuelos panorámicos en avionetas, recorridos en quad y excursiones en barco para observar focas y delfines.
Namibia también resulta muy interesante desde el punto de vista etnográfico. Los turistas pueden conocer la cultura de los pueblos himba, herero y san, aunque estas visitas se organizan siguiendo normas estrictas y con respeto hacia las comunidades locales. En conjunto, es un destino ideal para quienes valoran el silencio, la estética visual y la sensación de un viaje verdaderamente auténtico.