Los servicios públicos en Alemania para un apartamento de una habitación suelen costar entre 250 y 300 euros al mes, incluyendo electricidad, agua, calefacción, basura y otros pagos estándar. El precio puede ser más alto en las grandes ciudades y depende del tamaño del apartamento y del tipo de calefacción.
Vivir con animales en Alemania es más fácil. El animal debe estar identificado con un microchip, tener todas las vacunas, obligatoriamente la de la rabia, y tener un certificado de salud y un pasaporte de la UE. Se puede asegurar al animal para ahorrar en servicios veterinarios. Hay que cuidar al animal y limpiar sus excrementos, ya que aquí las multas por incumplir las normas de limpieza son elevadas.
El precio de compra de una propiedad depende de la ciudad y la zona. De media, en el mercado secundario, el precio de un apartamento de dos habitaciones parte de 60 000 euros, mientras que en una propiedad nueva hay que pagar a partir de 240 000 euros. En Alemania, la mayoría de los ciudadanos pueden comprar una vivienda gracias a la posibilidad de obtener una hipoteca.
Sanidad en Alemania
El seguro médico suele costar entre 100 y 200 euros al mes, dependiendo de la edad y las enfermedades crónicas. Se puede asegurar a toda la familia con una sola póliza. Las personas que dependen del Estado (jubilados, familias con bajos ingresos, refugiados, etc.) reciben un seguro gratuito.
En Alemania, la medicina está muy desarrollada, personas de todo el mundo acuden allí para recibir tratamiento, hay muchas clínicas especializadas y especialistas que tratan las enfermedades más complejas. Los hospitales, incluso los públicos, están equipados con la tecnología más moderna, suficiente para todos los que la necesitan.
Pero la desventaja de la medicina en Alemania es que hay largas colas y se puede esperar hasta seis meses para conseguir una cita con un especialista. Esta situación se debe a la escasez de médicos altamente cualificados. También se producen situaciones complicadas debido al propio sistema sanitario, en el que el paciente no puede elegir a qué médico acudir ni qué pruebas someterse, por lo que a veces hay que dedicar mucho tiempo sin llegar a resolver el problema.