Las vacaciones en Cabo Verde se centran, ante todo, en el océano, la naturaleza y una desconexión total. El archipiélago no está orientado al turismo masivo de excursiones, pero es ideal para quienes valoran los espacios abiertos, el clima suave y la tranquilidad. En las islas de Sal y Boa Vista se extienden largas playas de arena con un acceso gradual al agua. Allí se concentran los complejos turísticos, los apartahoteles y los pequeños hoteles boutique.
Cabo Verde está considerado uno de los mejores destinos del mundo para el kitesurf y el windsurf gracias a los constantes vientos alisios y a un clima estable. A lo largo de la costa funcionan escuelas y servicios de alquiler de equipamiento, adecuados tanto para principiantes como para deportistas experimentados. El buceo y el snorkel también gozan de gran popularidad.
Para los amantes del turismo activo, existen rutas de senderismo por las islas volcánicas, especialmente en Fogo y Santo Antão, donde los caminos atraviesan montañas, desfiladeros y asentamientos rurales. Estas rutas no son especialmente difíciles, pero requieren buena condición física y el acompañamiento de un guía.
El turismo cultural en el país está estrechamente ligado a la música y la gastronomía. Conciertos en vivo de morna y coladeira se celebran en bares y plazas, sobre todo en la capital, Praia, y en la isla de São Vicente. Los restaurantes ofrecen platos de pescado y mariscos frescos, así como interpretaciones locales de la cocina africana y portuguesa.
En definitiva, los viajes turísticos a Cabo Verde pueden ser muy variados. Aquí es fácil disfrutar tanto de unas vacaciones tranquilas como de una experiencia activa llena de emociones y aventuras.