Los viajes turísticos a Antigua y Barbuda giran principalmente en torno al mar y a un servicio turístico de alto nivel. El país es conocido por la diversidad de sus playas: desde tranquilas bahías de arena fina y entrada suave al agua hasta tramos de costa más abiertos, con olas y viento. La mayoría de los viajeros opta por unas vacaciones de playa, combinándolas con paseos en barco y esnórquel. Los arrecifes de coral se encuentran cerca de la costa, por lo que el mundo submarino es accesible incluso sin inmersiones complejas.
Antigua es considerada uno de los centros de la vela en el Caribe. El yachting, las regatas y el alquiler de catamaranes están muy bien desarrollados, con infraestructuras pensadas tanto para navegantes experimentados como para principiantes. Quienes buscan actividades más dinámicas pueden practicar buceo, kayak, pesca o realizar excursiones marítimas a islas cercanas. Para un ritmo más relajado, los resorts con spa son una excelente opción.
El coste de un viaje a Antigua y Barbuda depende en gran medida del tipo de alojamiento elegido. La oferta hotelera se compone principalmente de resorts de gama media y alta, incluidos formatos solo para adultos y todo incluido. Al mismo tiempo, se mantiene una atmósfera íntima, sin sensación de turismo masivo. Antigua es más animada, mientras que Barbuda es ideal para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y playas prácticamente vírgenes.